Por Andrea Campillay
Siempre es relevante para el país que un chileno tenga un récord mundial, en cualquier disciplina. Pero si la protagonista es una mujer nadadora con más de 90 años, el logro toma una perspectiva aun más interesante. Es la historia de Eliana Busch, deportista senior que está llevando el nombre de Chile a lo más alto del podio y que sigue cosechando éxitos y sembrando hacia el futuro.
Tan solo nueve años tenía Eliana Busch cuando comenzó su acercamiento a las piscinas, luego de que su madre la inscribiera junto a su hermana en clases de natación en el Club Alemán de Deportes de Santiago.
“Se hacían competencias de 25 metros para niños y yo quería ganar. Eso se llama espíritu de lucha y hay que tenerlo siempre, no hay que dejarlo nunca abandonado hasta el último minuto de la vida”, dice mientras recuerda sus inicios en el deporte. Cuatro años después se convertiría en campeona de natación chilena.
En las décadas del 40 y 50 ganó decenas de competencias y se perfilaba como una promesa de la natación, pero cuando cumplió los 20 años decidió cambiar los trajes de baño por un vestido de novia: se casó y se alejó de la disciplina. Así pasó el tiempo, y sus ganas de mantenerse activa la llevaron a practicar equitación, pues su marido -que era oficial de Ejército- le enseñó a montar.
“A caballo se me olvidaba la edad que tenía, estaba amansando un potro árabe muy pesado y tenía ya 78 años. Me caí y me quebré el antebrazo, el hombro y la clavícula, siendo que me había quebrado varias cosas antes, porque tengo 13 quebraduras a caballo por hacer torpezas”, reconoce entre risas.

En ese momento, su hijo le planteó la posibilidad de que regresara a nadar para competir en la categoría máster ante los riesgos de tener una nueva caída. “Dije ‘ya, voy a hacer la prueba’ porque no quería estar en mi casa no haciendo nada más que las cosas normales que se hacen en una casa, si es que las hacen los viejitos”, dice sobre lo que la motivó a retomar la natación a los 81 años.
Hoy, nada con un marcapasos y en la última década ha batido diez récords sudamericanos, siete panamericanos y uno mundial, que logró en el Mundial Máster de Doha, Catar. Es la dueña de casi todas las marcas nacionales en las categorías que van desde 80 a 94 años, y además de competir, realiza clases de natación a un grupo de 40 personas mayores en Viña del Mar.
Sobre su regreso a las competencias de natación, afirma que esto le recordó la importancia de “no dejar de hacer algo que me gusta y no dejar de hacer deporte, porque, como los grandes inventores, te permite sobresalir en algo”, dice haciendo alusión a los beneficios que nadar tiene para la salud.
Una actividad útil para la vida
Pero en el camino hacia el éxito no todo es color de rosa. Al hacer un repaso por su carrera, Busch reconoce que hay momentos en los que se pregunta por qué sigue haciendo esto cuando podría tener una vida más tranquila como la mayoría de las personas de su edad. Pero en ella hay un “espíritu de querer seguir haciendo algo que yo considerara útil para mi vida”, dice, y recalca la importancia de “estar haciendo siempre algo entretenido que te infunde ganas de hacer cosas”.
Además, asegura que los deportistas “deben ser apasionados”, una característica que se atribuye a sí misma y que la ha llevado a participar de diversas competencias impulsada solo por querer ganar y demostrar que es la mejor en la disciplina, atravesando para ello problemas como la falta de infraestructura deportiva para entrenar o de financiamiento para poder desarrollar una carrera internacional.
“Había gente que me decía ‘claro, tú eres campeona sudamericana, pero cuando vayas a Brasil y veas el nivel de las brasileñas…’”, cuenta sobre una vez que decidió costearse un viaje para competir en el Campeonato Nacional de Curitiba, Brasil, donde decidió tomar la prueba más difícil para una persona de su edad: los 1.500 metros. “Tanto me picaron que quebré cinco récords sudamericanos y les gané a todas las brasileras en su casa”, recuerda con orgullo.
Sin embargo, más allá del deporte y de todas las alegrías que le trae, reflexiona que actualmente
“es un lujo tener una familia sana y tener un buen pasar”.
Perseverancia y energía
“El éxito se consigue con perseverancia, con la capacidad de caer y levantarse nuevamente”, dice Eliana. No es fácil, pese a las ganas, porque con un entrenamiento activo a muchos nadadores les fallan las articulaciones, lo que les produce dolor y los lleva a desertar de la disciplina. Tener metas claras es importante, recalca, así como también, tener los cuidados médicos necesarios y la ayuda de un kinesiólogo para permitir que el deporte tenga un impacto positivo en la vida.
El deporte puede ayudar a las personas mayores a vivir un buen momento, divertirse, sentirse importantes y admiradas, destaca. Pero la disciplina es clave. “En la mañana hay que pensar: está muy bueno el programa de televisión, pero me voy a levantar y voy a ir a entrenar”, complementa Busch y hace un llamado a las personas de la tercera edad a que se convenzan de que también son capaces:
“Si yo puedo, usted también puede. Yo no soy un fenómeno”.
