El artista reconocido por sus obras realistas abstractas con materiales cotidianos cuenta que su visión del éxito en el mundo del arte se vincula con que la propuesta artística sea una parte reconocida de la cultura del país. Y, en un mundo bombardeado de información, asegura que la clave es ser constante en una imagen y estilo que la gente pueda reconocer y entender con calma
Globos, plásticos de burbuja, papel celofán, aluminio y hasta chatarra. Esos son algunos de los materiales que el pintor Nicolás Radic ha utilizado en sus pinturas a lo largo del tiempo y que lo han llevado a ser reconocido en Chile y en el mundo por su propuesta pictórica que sale de lo común.
Si de técnica se trata, Radic se define como un realista, pues asegura que tiene “facilidades para poder traspasar a pintura cualquier tipo de imagen”. Pero, al combinar la técnica con sus ideas, el resultado es algo que define como un “realismo abstracto”, un concepto que puede sonar contradictorio pero que, a sus ojos, se conecta con un lado mestizo que forma parte de su personalidad y que, incluso, se expresó al momento de su formación: Radic decidió seguir el camino del arte para “hacer algo distinto a lo tradicional” e inició sus estudios en esta disciplina en la Universidad de Chile, para luego terminar en la Universidad Católica. “Soy realista, soy abstracto, soy artista, pero también me gusta mucho la construcción y también un poco la ciencia”, detalla Radic.
Si bien lleva más de una década dedicado al uso y estudio de materiales, resalta que lo interesante es que sus pinturas pueden definirse como “imágenes que no se ven en el cotidiano y que muchas veces están cargadas de mucha abstracción”. Detalla que, a medida que fue avanzando en su carrera, se dio cuenta de que su trabajo consistía en elegir elementos que no tenían un valor estético -en cuanto a su belleza y motivo artístico- y transformarlos en una obra de arte a través del ojo, la pintura, la composición y el ritmo.
Hoy, sus pinturas han sido parte de importantes colecciones de arte contemporáneo en ciudades como Sao Paulo, Miami, Nueva York o Buenos Aires. Y eso, en general, lo asume como una suerte que no todos los artistas experimentan, porque hacerse un nombre en este rubro y vivir del arte no es sencillo: “La gran suerte de mi vida es poder haber realizado con libertad todos mis proyectos y obras en los últimos 20 años”, celebra el pintor.

Transmitir las ideas y ser parte de la cultura
En el plano laboral, Radic plantea que su visión del éxito tiene que ver con “tratar de que las imágenes generadas y la propuesta artística sean parte de la cultura del país propio (…) que todos conozcan tu trabajo, poder transmitirlo y ser parte de la cultura chilena y ojalá alrededor del mundo”.
Además, comenta que, muchas veces, las personas creen que solo por el hecho de pintar bien ya el éxito está asegurado, lo que califica como un error, pues aclara que no solo se trata de la técnica, sino también de las ideas, las propuestas y consolidar las obras.
Así, en un contexto marcado por la sobreinformación y el uso de redes sociales, asegura que la clave es ser constante en una imagen y en un estilo para que la gente pueda reconocerlo, entenderlo y asociarlo. “Lo que mejor le hace a una obra de arte es el paso del tiempo”, dice y reconoce que la forma en que ha avanzado su carrera también tiene que ver con el trabajo que ha realizado llevando sus pinturas más reconocidas, año a año, a diversos rincones del mundo: “Hay gente que las conoce hace muchos años, pero hay gente que las viene a conocer ahora, después de 15 o 20 años”.
En lo personal, dice que su visión del éxito se relaciona con las personas que lo rodean: “Que yo pueda desarrollar mi carrera, pero al mismo tiempo hacer feliz a mis hijos y a mi familia”, expresa y aclara que siempre “ha tenido un rollo” con el prototipo del artista “extraño y disfuncional”. Es decir, se aleja de esa visión del artista como una persona solitaria e incomprendida, que lleva una vida tortuosa que plasma en sus obras. Por el contrario, cuenta que su objetivo es que todos puedan disfrutar y pasarlo bien gracias a su trabajo, logrando así un equilibrio entre la vida familiar y con amigos durante el día, para luego pintar solo en su taller de noche.
Esta visión fue lo que también lo llevó a permanecer en Chile para el desarrollo de su carrera, pues muchos artistas, buscando el éxito, se van. “Yo no voy a hacer que mis hijos tengan que irse del país y andar para acá y para allá por mi carrera. Quiero que ellos estén bien acá y, además, a mí me gusta mi país”, asevera.



Lo que viene
En estos días, el pintor se prepara para el lanzamiento de su exposición “Perspectiva – Pinturas del Planeta Tierra”, que verá la luz en septiembre en el Palacio Vergara en Viña del Mar. “Son imágenes del planeta Tierra desde el espacio, una cosa muy distinta a lo que he hecho antes, pero que lo vengo trabajando hace cinco años más o menos”, cuenta.
Añade que esas pinturas están hechas con un hiperrealismo muy prolijo y se espera que, después del lanzamiento, vayan al Museo de Artes Visuales (MAVI) y al Congreso Futuro. “Es interesante ver qué va a pasar con eso de hacer una obra completamente distinta a lo que he hecho antes”, concluye.
Puedes seguir el trabajo de este artista visual en:
https://www.instagram.com/nradic

